domingo, 14 de abril de 2013

CONTRA UN ARTE DE LA MISERIA


Escribo esta nota de puro indignada, de puro terca, de puro amiga. Sí, esta nota la escribo a raíz de la enfermedad del poeta Domingo de Ramos. Domingo, además de ser uno de los poetas más destacados de los últimos treinta años, es un ícono de su generación, los candentes años 80. Su vida la ha hecho desde la militancia juvenil casi adolescente en el PCR pasando por la Universidad de San Marcos y la bohemia de Lima, por ello es conocido y querido por muchísimas generaciones.

Esta la segunda vez en
los últimos seis o siete años que la enfermedad lo agobia moral y económicamente. “El dolor te produce una total infecundidad”, había declarado aquella primera vez. Mary Ann, su novia, con ese punche que tiene, ha organizado ya dos eventos para recaudar fondos, el último tuvo lugar el domingo pasado en el bar La Emolientería y se tituló “Tu domingo para Domingo”. Hubo música, poesía y el cariño de los amigxs. 

A mí me subleva el hecho de que un poeta como Domingo de Ramos, reconocido aquí y en el extranjero, tenga que organizar eventos, venir a leer a pesar de su dolor físico y psicológico para poder juntar dinero e ir a sacar una cita en el hospital y hacerse exámenes. Sí, es verdad que muchos peruanos padecen lo mismo y lo resuelven como pueden con polladas y bailantas, pero los artistas e intelectuales hacemos una carrera alrededor del arte, nuestro trabajo es permanente, lo mostramos aquí y afuera, y nadie nos aplaude ni nos paga por eso. Un arte de la miseria solo puede crear artistas de la miseria.

Señores del poder, estamos hartos de la autogestión, la vivimos diariamente. Señores del poder, si el Perú avanza y el dinero se les cae de las narices, y roban obscenamente ante nuestros ojos sin que ya no nos importe ¿Por qué no políticas de seguro médico y ayudas financieras para los poetas, escritores, músicos, bailarines, etc.? Ah, porque no les producimos capital económico. Producimos capital simbólico, entiéndanlo de una vez. 

Señores del poder, muchos artistas e intelectuales seguimos viviendo en la precariedad, algunos con mayor gravedad que otros. Los poetas siempre están en la cuerda floja. Es un arte que no se vende. Es un arte con una tradición de muertos en humillación y pobreza si ya no lo son como NN (terrible metáfora de la vida en el Perú): el poeta Juan Ramírez Ruiz –fundador del movimiento Hora Zero- es nuestro último muerto más triste y famoso.

No debemos callar, debemos denunciar constantemente esta realidad inhumana, la palabra es crítica y activa también. Si todavía hubiera alguna posibilidad de agruparnos en estos tiempos nostálgicos, la invoco. Sé que la solidaridad no se ha perdido y eso aún me anima a hacer honor al nombre que mis padres me pusieron.

Victoria Guerrero
Miraflores, 9 de abril de 2013

sábado, 16 de marzo de 2013

El crítico Abelardo Oquendo sobre "Jardines" del escritor Enrique Bruce



A RAÍZ DE JARDINES


Parecería que para algunos integrantes de la comunidad literaria, afines al criterio de los pobladores de la granja de Orwell, existen escritores que son más escritores que otros. Lo dicho es sospechable por la frecuencia con la cual términos como “numerosa” o “abundante”, aplicados a la obra de un autor, muestran una clara connotación elogiosa. Así, la cantidad se presenta como calidad, con su tácita viceversa. Entre nosotros, recientemente, esto se trasparentó en ciertos cuestionados requisitos para postular a premios nacionales de cultura, requisitos hoy en revisión por el ministerio del ramo.


¿A qué viene esto? A desfacer entuertos, aunque sin ninguna esperanza de lograrlo, claro. Y viene a raíz de la aparición de un breve volumen de textos de Enrique Bruce Marticorena: Jardines, editado en Lima, con pulcritud, por Intermezzo Tropical. Bruce es, precisamente, uno de esos escritores de obra parva que historiadores y visiones panorámicas de la literatura suelen desconsiderar. En medio siglo de vida Bruce se ha limitado a publicar un poemario, Puerto, en 1992, y un libro de cuentos, Ángeles en las puertas de Brandenburgo, en 1996. Los de Jardines son textos donde los dos géneros mencionados se fusionan en una prosa sobria y bien pensada, de buen escritor. Igual que Bruce los hay, escrupulosos y corteses, que evitan fatigar a la literatura y al lector. Sin embargo, ingratamente, salvo escasas excepciones, se les suele retribuir con la invisibilidad.


______________________________


Puede consultar esta columna aquí: http://www.larepublica.pe/columnistas/inquisiciones/raiz-de-jardines-16-03-2013

Jardines de Enrique Bruce


Intermezzo Tropical acaba de editar "Jardines" de Enrique Bruce, un libro extraño, reflexivo, híbrido. Poético sin ser poesía, narrativo sin llegar a plasmar un cuento. Enrique Bruce ha publicado el poemario "Puerto" en 1992 y el libro de cuentos "Ángeles en las Puertas de Brandenburgo" (1996). Ha residido en Nueva York durante un largo periodo en el que se graduó como doctor en Literaturas Hispánicas y Luso Brasileras. Actualmente reside en Lima.
Si desea adquirir el libro puede hacerlo en Librería Inestable (Porta 185-B, Miraflores, atiende de 2 a 8 pm), El Virrey de Miraflores, Casa Verde y Sur.

martes, 26 de febrero de 2013

El innombrable cuerpo del deseo. Violeta Barrientos




Intermezzo Tropical acaba de re-editar "El innombrable cuerpo del deseo" de la poeta Violeta Barrientos Silva, quien también ha publicado "El jardín de las delicias" (1999), "Tragic/comic" (2006) y "Cosas sin nombre" (2008), entre otros.
Editado por primera vez en 1992, año fundamental para entender los nuevos procesos políticos y sociales del país: el final de la lucha armada  de Sendero y el autogolpe de Alberto Fujimori.. Según palabras de su propia autora,  este libro estuvo "animado por el espíritu de los poetas que escribieron en los años ochenta acerca de su deseo y de sus cuerpos innovando la producción literaria de las mujeres y afirmando sus temas y voces.  A partir de esa tradición, el libro inauguró una especificidad en la literatura peruana, la del homoerotismo femenino, nunca antes expresada en la poesía o la narrativa".

Puede encontrarlo en El Virrey, Sur, Casa Verde y Librería Inestable.

lunes, 11 de febrero de 2013

Acabar con la poesía/incendiar el mundo (sobre Cuadernos de quimioterapia de Victoria Guerrero)

Por Martín Guerra-Muente


La escritura de Victoria Guerrero, que probablemente culmina un ciclo con este Cuadernos de quimioterapia (contra la poesía), se ha ido forjando a partir de una serie de experiencias que relacionan su quehacer poético con una práctica comunitaria. Lo que significa que su poesía está cargada de experiencia colectiva y de una política cotidiana que compromete toda sus demás actividades: como escritora y activista, como artista y mujer. Desde Ya nadie incendia el mundo, su escritura propone una poética que revela la unión entre lo personal y lo social, entre la intimidad y la sensibilidad de grupo. Una ética de la acción que no es otra que la conciencia de que esa subjetividad febril que la posee responde, también, a esa realidad que se le trata de imponer y con la que disiente día a día. Y que se va gestando en esta suerte de fábrica colaborativa de deseos donde se colectiviza la estética y la disconformidad.

En ese libro Victoria sentencia que nadie quiere incendiar el mundo. Lo que equivale a decir que nadie quiere cambiar nada. Porque el mundo que nos ha tocado vivir es un mundo posideológico y los síntomas de esa predisposición a la mansedumbre son la rabia, los cuerpos ardiendo en casas ruinosas, la escritura como frustración y dolor. Es, tal vez, en ese primer libro donde plantea lo que podría llamarse una estética de la disidencia: en el sentido de creer que es posible otra experiencia y otra mirada sobre ese mundo y que dicha negación es un consenso contra el que hay que batallar.

Por tanto, esta poesía se hace de intemperie, tensiona la conciencia poética con la política. Victoria sabe que la lucha que libra en la poesía, por su propio lenguaje, es la misma lucha ideológica que se libra más allá de ella. Y que no es un campo ajeno sino, por el contrario, un territorio donde se va gestando, como potencia, la propia poesía y que es, ni más ni menos, la propia vida: la emancipación de la sujeción del liberalismo cultural. Una toma de posición frente a la vida y a la poesía como acto de vivir escribiendo.

Ya ahí aparece esa disposición que caracteriza esta trilogía: una sintaxis proliferante, unas aliteraciones que son los fogonazos que dispara la propia poesía en esa lucha política que la caracteriza. Pero también imágenes dialécticas, constelaciones de existencia que laten y hacen explosionar la propia escritura. Una poesía que destruye la ideología del discurso, que subvierte el orden de la historia en la palabra, que quiebra o renuncia a un orden socializado. Escritura que no avala el artificio, que no esconde sus orígenes. Exterioridad que funda desde su nacimiento un nuevo acaecer, subvirtiendo las prescripciones a través de una constante acción disensual. O que funda una estética de la diferencia a través del poder crítico de la excepción.

Una conciencia de que la poesía, como forma sensible del pensamiento, tiene que desbordarse hacia otros espacios, hacia su propia existencia. Performativizando su cotidianidad. Politizando su poesía. Poetizando su existencia política. Transgrediendo su inmanecia. Entrecruzamientos múltiples. Derivas del pensamiento. Desidentificación con cualquier objeto o forma común. Una estética trans-objetiva. 

Lo que convierte a su poesía en una máquina de guerra, un disparo que atraviesa el propio canon que ella misma ve como una cárcel o un cilicio: el de la poesía hecha por mujeres. Una voz que siempre se desdobla y que confronta lo normativo: más allá de cualquier convención de género o de prescripción cultural. No es que no busque lo bello, pero lo bello no es ese canon predecible sino la lucha por otra poesía, otra sociedad, otras derivas. Su guerrilla es la de una mujer, ciertamente, pero que confronta su cuerpo desde una visión biopolítica. El desacuerdo es con el rol que le quieren asignar. Esa disposición se convierte en expectativa con respecto a la poesía. Pues como dice en Berlín, el segundo libro de esta trilogía: “Yo sé que los críticos piden de mí la cursilería de andar con el corazón en la boca”.

Asimismo, el estilo también es una lucha, una forma de disponer del espacio poético que se afronta como un lugar político. Lo dice explícitamente en el libro (parafraseando a Barthes): “Cada régimen posee su escritura.” Y el suyo es un régimen de militancia poética. Operación que nos revela un pensamiento, la trasposición de un lugar en el mundo. Ese lugar es el presente, una división que nadie quiere ver pero que en la poesía de Victoria aparece como una revelación intempestiva. Lucha de clases, patriarcado, géneros despóticos a los que se opone con la infancia, la rebelión, el baile, la androginia e, incluso, la infertilidad de su cuerpo en guerra.

Victoria no quiere ser feliz con permiso de la policía. Ni de los gendarmes de ninguna moral. Ni con la moral ciudadana ni con la moral estética, todas ellas emparentadas con el poder. Ella misma lo dice: “La moral ilegible del poder”. Qué cuerpos mostrar, qué opacidades disponer, qué patologizar e invisibilizar. Esa división de los cuerpos que el filósofo francés Jacques Rancière llama régimen policial y que en la poesía de Victoria se impugna y se subvierte: desterritorializando el yo, mezclando voces, escrituras y genealogías marginales. 

Estas decisiones marcarán su estilo: poesía que se desplaza, sin complejos, entre la prosa, el manifiesto, el lirismo como crispación intermitente. O que a través de la aliteración, los juegos fonéticos y las expresiones intercaladas de lenguajes diversos  van configurando esa tensión poética que la caracteriza.

Como dije líneas arriba: esta es una poesía de la intemperie o del afuera pero que, sin embargo, no abandona la reflexión sobre el propio quehacer poético, puesto que no sucumbe a la tentación del panfleto. Esa doble conciencia, la del lenguaje como una entidad reflexiva pero también como un dispositivo de poder que lastra las posibilidades de la convivencia está presente en estos tres últimos libros: la escritura como un límite. Pero si en los dos anteriores la escritura siempre volvía a comenzar en este último su final al parecer es la abolición.

Aquí también hay lenguaje urgente y desbordes lexicales: a veces interroga, otras impreca, grita. La incompostura, la rebeldía, la inadecuación es también su poesía. Para llevarnos a un mundo de gritos, de visiones fracturadas, de una realidad trizada por la fiebre de la enfermedad o por la fiebre del tratamiento.

Porque si hay un síntoma en la poesía de Victoria, es la de la violencia permeando el lenguaje. Violencia de un régimen de vida, violencia de Estado con la que se enfrenta, creando sus propios espacios literarios de disenso. Pero también sus propios espacios vitales de antagonismo. Ese es el rasgo constitutivo de los dos libros anteriores. Sin embargo pareciera que en este caso la lucha cuerpo a cuerpo la termina ganando la enfermedad. Es, ciertamente, una lucha sin cuartel. Pues la enfermedad lo ha contaminado todo: las mañanas, el sexo, la ortografía. Es la pedagogía de la enfermedad, o la bio-política de la enfermedad. El escarmiento frente a la desadaptación. Porque la poesía no sirve contra la enfermedad. Al final tampoco contra la violencia. Ni contra la tradición. Por eso el lenguaje se desespera, se enreda, se repite, trafica, propone su propia aniquilación.

No sé si este libro marca el final de un itinerario –un itinerario marcado por la lucha, por el reclamo, por la interpelación ideológica- pues la máquina de guerra que ha sido esta escritura quiere –finalmente- abolir la propia escritura. La futilidad de todo gesto. Y así lo pone de manifiesto:

“Hay hartazgo. Se impone el silencio, el habla efímera. Incendiar lo profundo.”

La poesía bosteza, se amarga y se frustra, es el tedio de la impaciencia. O de su imposibilidad. Ha sido un largo combate: con el lenguaje, los tópicos, el canon literario, la política, la enfermedad y la muerte. No se sabe qué pasará, si la escritura volverá, o si la poeta se dedicará a otros oficios. En todo caso, como en el primer libro de esta trilogía, siempre hay un punto de fuga, un intersticio de donde saldrá esa llama que incendiará un poco nuestro mundo. Una línea mágica que escapa del sistema dominante. No importa que la escritura esté condenada al peor servilismo. Tampoco que se la quiera abolir. Al final, pase lo que pase, haremos de nuestro trabajo un arte de la incomplacencia. O de la indocilidad. Ya sea que bordemos o que escribamos todo tiene que incendiar como un proyectil. Allí las costureras proletarias galvanizarán a fuego nuestra salvación. 

lunes, 7 de enero de 2013

Recuento de fin de año por Ricardo Gonzalez Vigil

Segunda parte del recuento literario del 2012. Aparece la antología de Domingo de Ramos, Banda nocturna, y Cuadernos de Quimioterapia de Victoria Guerrero.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Banda Nocturna (antología 1987-2012)

Intermezzo Tropical acaba de editar una nueva antología del poeta Domingo de Ramos: Banda nocturna (1987-2012), que, además de sus más conocidos textos, contiene poemas inéditos de este escritor fundamental, cuya poesía emergió en los años 80. 

Domingo de Ramos perteneció al grupo poético Kloaka y es autor de Arquitectura del espanto, 1988; Pastor de perros, 1993; Luna serrada, 1995; Ósmosis, 1996 (Premio COPE de Poesía Petroperú); Las cenizas de Altamira, 1999; Erótika de Klase, 2004 (Premio de Poesía Erótica "Carlos Oquendo de Amat"); y Dorada Apokalypsis (Intermezzo Tropical y Tranvía Editores, 2008). Además de las antologías: Pastor de perros (Antología), 2006; ; Demolido Fuego, 2010; Cartas desde la azotea, 2011.y Lima Pop (Edición Bilingüe italiano- español, 2012). Asimismo, es autor de los Cd´s multimedia Pastor de perros Vol.1 y Erótika de Klase Vol.2.


Puede adquirir Banda nocturna en Librería Inestable (Porta 185. Atiende de 2-8 pm), El Virrey de Miraflores y próximamente en Sur.

sábado, 21 de abril de 2012

Los pájaros de Max Ernst de Montserrat de Luna

Intermezzo tropical ha editado Los pájaros de Max Ernst de la poeta española Montserrat de Luna. Se trata de un pequeño conjunto de poemas escritos durante la década de los ochenta.

Bajo el sol
bebes un líquido ardiente
y agudo,
los vuelos de los pájaros,
el vacío cegador,
lo que no existe,
la arena calcinada
y la tierra despertándose
entre el polvo
y el movimiento de las hojas

Lo puede adquirir en el Virrey de Miraflores y Librería inestable, junto con las otras ediciones de Intermezzo.

domingo, 11 de marzo de 2012

¿Y QUÉ SI LA DEMOCRACIA OCURRE?. Exposición colectiva sobre nuestro regreso a la democracia. En 80m2 arte&debates.

¿Y QUÉ SI LA DEMOCRACIA OCURRE?

Este 14 de marzo la Galería 80m2 arte&debates inaugura "¿Y qué si la democracia ocurre?", una exposición bajo la curaduría de Miguel A. López que incluirá más de 30 obras (dibujo, instalación, serigrafía, fotografía, videos y acciones), la cual estará acompañada de una publicación que será presentada en mayo. Simultáneamente, se llevará a cabo una serie de actividades públicas a lo largo de la exposición. El día de la inauguración se presentan además dos performances en vivo del poeta Frido Martin y del artista huancaíno radicado en Berlín Antonio Páucar.

En palabras del curador: “¿Y qué si la democracia ocurre? es un intento de repensar los últimos doce años de ‘retorno de la democracia’ luego de la caída de la dictadura de Alberto Fujimori, reconsiderando las implicancias de la noción de ‘democracia’ en un escenario social marcado por la desigualdad, la discriminación y la explotación. Más allá de entender la ‘democracia’ como forma de gobierno, esta exposición intenta pensar otras posibilidades para imaginar lo democrático desde cuerpos, luchas y debates ubicados en distintos lugares de la sociedad. La exposición se centra por un lado en episodios de nuestra memoria política reciente, como el conflicto en Bagua, los casos de esterilizaciones forzadas, los delitos cometidos durante la última dictadura, la violencia de grupos armados, el Informe de la Comisión de la Verdad, las protestas sociales, entre otros, y busca pensar asimismo cómo la estética juega un papel importante en los procesos de visibilización de la crítica social y las batallas por la memoria. Por otro lado, la exposición incorpora obras y proyectos que enuncian desde vértices poéticos, formulando preguntas por el futuro, la naturaleza, el lenguaje y la convivencia humana”.

La exposición reúne a un grupo muy destacado de productores culturales de varias generaciones, entre ellos: Sergio Abugattás, Álex Ángeles + Mijail Mitrovic, Luz María Bedoya, Giuseppe Campuzano, Raimond Chaves + Gilda Mantilla, Claudia Denegri, Milagros de la Torre, Sandra Gamarra, Pablo Hare, Haroldo Higa, Nancy La Rosa, Christians Luna, Verónica Luyo, Alfredo Márquez, Frido Martin, Sandra Nakamura, Trilce Naters, Musuk Nolte, Colectivo NoSINmiPERMISO (Alejandra Castro, Carol Fernández, Inés Jauregui, Carla Montalvo, Analucía Riveros Caytuiro, Eliana Solórzano) + Mónica Miros, Daniela Ortiz de Zevallos, Raura Oblitas, Eliana Otta, Pablo Patrucco, Antonio Páucar, Santiago Quintanilla, Natalia Revilla, Juan Javier Salazar, Janine Soenens, y Guillermo Valdizán.

Continúa el curador: “En lugar de regocijarnos en la ilusión de participar de un sistema democrático donde las decisiones están cada vez más dominadas por los capitales financieros y las corporaciones transnacionales, la idea de este proyecto es interrogar qué pasaría si la democracia realmente ocurriera. Qué presente y qué futuros serían posibles en un escenario donde la democracia tuviera lugar, y cómo podría existir esa democracia. Se trata también de considerar cómo la imaginación o el deseo, aún en situaciones de crisis, son capaces de convertir el mundo en un lugar más solidario, posible de habitar”.

MIÉRCOLES 14 DE MARZO 7:30 p.m. – Galería 80m2 arte&debates. Malecón Pazos 252, Barranco

• ¿Y qué si la democracia ocurre? es una exposición colectiva con la participación de más de 35 artistas, bajo la curaduría de Miguel A. López, que revisa los últimos doce años de ‘retorno de la democracia’ luego de la caída de la dictadura de Fujimori.


• En un momento donde se clama continuamente por la defensa de la ‘democracia’, esta exhibición intenta explorar poética y políticamente los alcances de ese concepto, sus promesas y falsas invocaciones, así como las posibilidades de imaginar otras existencias de lo democrático.


• Del 15 de marzo al 27 de mayo esta exposición, que se enmarca dentro de la Bienal de Fotografía, presenta una de las revisiones más ambiciosas de los cruces entre arte y política a nivel local, acompañado de un libro y una serie de actividades públicas en torno a temas como ciudadanía, espacio público, derechos sexuales, movimientos sociales, conflicto armado y memoria.

Sobre el libro:


La publicación que acompaña esta exposición es un intento de abrir el marco de discusión del proyecto, incorporando textos de sociólogos, antropólogos, performers, abogados, feministas, dibujantes, poetas y activistas. Además de los textos de los editores e imágenes de las obras, el libro incluye cinco textos cortos que responden a la pregunta “¿Y qué si la democracia ocurre?” por distintos intelectuales y activistas vinculados al campo de la cultura, y luego un vocabulario de alrededor de 30 palabras a modo de herramientas para pensar políticamente el presente, entre las cuales se incluyen conceptos como: privatización, Estado, elecciones, agua, derechos humanos, movilización, soberanía, nativos, olvido, caviar, progreso, militar, comunista, cultura, tierra, entre otras.

Bajo la edición del investigador y curador Miguel A. López y de la artista Eliana Otta (Lima, 1981), el libro es un intento de repensar la estética y el lenguaje, asumiendo el reto de esquivar los estereotipos con los que asociamos estas palabras usualmente empleadas al hablar de la situación política. Este ejercicio se nos presenta como urgente en un momento donde la propia esfera de la comunicación aparece capturada por un peligroso consenso asociado a la cultura del marketing y a la lógica de los negocios, así como a un discurso homogenizador que oblitera las diferencias para allanar el camino a una idea exportable de país. Entre los colaboradores del libro figuran el escritor e historiador José Carlos Agüero (Lima, 1982), el antropólogo José Pablo Baraybar (Lima, 1964), la antropóloga y museóloga Giuliana Borea (Lima, 1977), la poeta y socióloga Teresa Cabrera (Lima, 1981), la abogada feminista Maria Ysabel Cedano, el filósofo y drag queen Giuseppe Campuzano (Lima, 1969), la periodista Jacqueline Fowks, la poeta e investigadora Victoria Guerrero Peirano (Lima, 1971), la socióloga Narda Henríquez (1944), el artista y curador Max Hernández Calvo (Londres, 1969), el poeta Frido Martin (Lima, 1963), el lingüista y poeta Mario Montalbetti (Lima, 1953), la activista de derechos humanos Gisela Ortiz Perea (Chachapoyas, 1972), la escritora Tilsa Otta (Lima, 1982), la antropóloga y activista feminista Raquel Pérez Andrade, la antropóloga y performer independiente Analucía Riveros Caytuiro (Apurímac, 1980), el sociólogo Guillermo Rochabrún (Lima, 1946), el artista y performer Emilio Santisteban (Arequipa, 1966), entre otros.

Sobre las actividades públicas:


En el marco de la exposición se organizarán una serie de mesas públicas de conversación en torno a los distintos temas abordados, como derechos reproductivos, bienes comunes e industrias extractivas, memoria política, formas de protesta social e institucionalidad. El calendario será anunciado oportunamente.

Galería 80m2 arte&debates

Prolongación San Martín 10, Barranco, Lima 4

miércoles, 29 de febrero de 2012

Entrevista a Judith Butler

“Es importante que el feminismo luche contra la violencia, tanto la de género como la de la guerra”
Ima Sanchís
Red ubatorcida
“51 años. Nací en Ohio, y vivo en California. Enseño retórica y teoría de la literatura en la universidad de Berkeley y escribo sobre cuestiones de género e identidad sexual. Vivo con mi compañera, también profesora en la Universidad , y tenemos un hijo juntas de 12 años. Es necesaria una alianza de movimientos sociales contra la guerra. Soy agnóstica con valores judíos”. Butler que ha dirigido un seminario en el MACBA, es una de las más destacadas pensadoras feministas estadounidenses, la autora más referenciada en la literatura feminista actual. Para ella género, sexo y sexualidad se producen culturalmente a través de acciones repetidas dentro de un discurso regulador. Refuta la idea de que el sexo sea el que dé origen al género. Sexo y sexualidad, lejos de ser algo natural, son algo construido. Apela al feminismo de la multidiferencia y propone una pregunta para las mujeres: ¿seguiría siendo una mujer sino viviera esta vida sacrificada?

—En qué momento está el feminismo norteamericano?

—Necesita establecer alianzas globales.

—¿Alianzas con quién?

—Hay que dejar de pensar en el feminismo como algo que pertenece a las mujeres en entornos urbanos del mundo occidental.

—¿Alianzas con mujeres de otras culturas?

—Sí, con mujeres en situaciones globales muy diversas. Y es importante que el feminismo se siga estructurando como una lucha contra la violencia, tanto la de género como la de la guerra. Y también me parece importante que el feminismo establezca alianzas con las minorías sexuales.

—¿Por qué mezclar guerra y feminismo?

—Porque es sintomático que Bush declarara que la guerra en Afganistán se hacía para liberar a las mujeres afganas.

—¿Ha fracasado el feminismo del siglo XX?

—Yo tengo una visión positiva. La progresión ha sido desigual, pero claramente podemos ver que hay mejores salarios y condiciones de trabajo para las mujeres. Y en buena parte del contexto global las mujeres tienen más participación en la decisión política.

—Sea autocrítica.

—Algunas formas de pensar feministas eran demasiado rígidas, pensaban en el hombre como el opresor y en la mujer como víctima.

—¿No se corresponde a la realidad?

—No, el feminismo que atrae a las nuevas generaciones es el que acentúa la libertad y el poder más que la victimización. El feminismo necesita un discurso afirmativo y, sobre todo, cuestionar lo que significa ser mujer y ser hombre.

—¿No estamos definidos por la biología?

—No, la biología es importante pero el género se construye de diferentes maneras en diferentes culturas, y lo que es más interesante es que cada una de esas construcciones se piensa a sí misma como natural. Hoy sabemos que no hay un único patrón con respecto a lo que significa ser hombre o ser mujer.

—¿Entonces?

—Mi propuesta es que pongamos en cuestión la estigmatización con la que se carga a las personas que no corresponden con la norma de género y sexual.

—Usted se refiere al diferente, no a lo femenino.

—Incluso las mujeres que aparecen como muy femeninas tienen que luchar cada día para defender esa feminidad, tienen que maquillarse, arreglarse, controlar sus andares… Todos esos gestos son parte de lo que construye el género en la vida cotidiana.

—Pero igual es un placer, un juego.

—Aun así sufren la ansiedad o el miedo de no responder a ese tipo de construcción.

—Todos representamos un papel, una suma de roles

—Propongo es que esos modelos sociales acepten estilos singulares. Simone de Beauvoir decía que no se nace mujer sino que se deviene mujer. Si uno se puede convertir en una mujer, ¿es posible convertirse en algo que no sea una mujer?

—¿?

—El feminismo siempre se ha interesado por cuál es la versión de lo femenino a la que se debe llegar, necesitamos nociones de género más amplias que permitan que las personas puedan vivir de manera más abierta.

—Pues el 90% de las adolescentes de su país piden como regalo de graduación una operación de pechos.

—Eso muestra precisamente que muchas jóvenes tienen ansiedad con respecto a sus posibles carencias para incorporar las normas de feminidad. Pero coexisten también movimientos de juventud que cuestionan las normas de género.

—¿Cuál es su propuesta para ellas?

—Ofrecer una filosofía de la libertad. Lo importante es dirigirnos al deseo que todos tenemos de aceptar la complejidad del otro, de lo diferente. Algo que aparece después de esa primera sensación de rechazo que devienen de nuestros estereotipos.

—En España mueren asesinadas por sus compañeros casi dos mujeres a la semana.

—Por eso insisto en que el feminismo necesita ser afirmativo y salir de la victimización, que esas mujeres adquieran capacidad de actuar y de resistir esos modelos de feminidad por ejemplo aprendiendo técnicas de autodefensa.

—Ahora me ha sorprendido.

—Puede parecer muy banal, pero se trata de un feminismo no victimizante que insiste en la capacidad que tienen las mujeres en resistir los modelos de género. Y también creo en el aprendizaje y la lectura como medio para salir del espacio doméstico y de las normas; creo en las estrategias de desarrollo de poder personal.

Vida sacrificada

Cuando le pregunta a su hijo si ha sido difícil crecer con dos madres, él le responde que no, que lo difícil ha sido crecer con dos profesoras. Butler que ha dirigido un seminario en el MACBA, es una de las más destacadas pensadoras feministas estadounidenses, la autora más referenciada en la literatura feminista actual. Para ella género, sexo y sexualidad se producen culturalmente a través de acciones repetidas dentro de un discurso regulador. Refuta la idea de que el sexo sea el que dé origen al género. Sexo y sexualidad, lejos de ser algo natural, son algo construido. Apela al feminismo de la multidiferencia y propone una pregunta para las mujeres: ¿seguiría siendo una mujer sino viviera esta vida sacrificada?

Tomado de Las disidentes: colectivo de reflexión y creación: http://lasdisidentes.wordpress.com/2012/02/20/entrevista-a-judith-butler/